Al final,
me dejas solo desangrando de llorar
sin primaveras en mis manos para dar
la vida se va con tu querer.
Al final,
me cubres todo de angustiosa soledad
porque el presagio que jamás regresarás
y yo sin tu mirar qué voy a hacer.
Sabes bien, que tú me motivaste para amar
que yo intente de ti la intimidad
cuando te provocaba ser mujer;
y ya ves, que aún siendo de tu noche el trovador
le niegas a mi noche la ilusión
de ver un nuevo día amanecer.
Donde estés,
sólo te pido que no vayas a olvidar
que por amarte como un Cristo me quedé
con los brazos abiertos al final.
Y ya ves, que aún siendo de tu noche el trovador
le niegas a mi noche la ilusión
de ver un nuevo día amanecer.
Donde estés,
sólo te pido que no vayas a olvidar
que por amarte como a un Cristo me quedé
con los brazos abiertos al final.
Autor: Roberto Cantoral.




2 comentarios:
Pues espero que ese final, sea el comienzo de un principio. Casi todo es según como se mire.
Un abrazo.
Hola Mona lisa!
bienvenida a este tu rincón!
regresa!
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